sábado, 10 de octubre de 2009

De Guadix a Covadonga: “Se hace camino al andar”

Balbina Vallejo Fernández
Lima, 10 de Octubre 2009

“TODO EMPEZÓ EN UNAS CUEVAS DONDE VIVEN LOS GITANOS…”

Sí, el Padre Poveda dice con acierto que todo empezó…, pero empezar implica que hay que seguir, continuar… y aunque “se hace camino al andar” y como nadie puede andar por cada uno, contradictoriamente se dejan caminos abiertos para que otros los anden…

Pedro Poveda fue al barrio de las Cuevas de Guadix a evangelizar a los gitanos y entendió que lo primero que había que hacer era educar en la ciencia de la “`plenitud humana” y para ello procurar que los que reciben la Buena Noticia estén implicados, junto a otros, en pasar de “condiciones menos humanas a condiciones más humanas”, como diría Paulo VI. El Padre Poveda se ocupa de que los gitanos tengan lo suficiente para poder vivir, para poder responder a la vocación de ser “personas”, en el decir de Juanico. Poveda piensa en la persona total, alma y cuerpo.

La primera tarea, por llamarlo de alguna manera, que tiene que afrontar el Padre es su propia encarnación, en una realidad geográfica, cultural y ambiental totalmente distinta a la vivida desde su infancia. El clima, la alimentación, las costumbres… Esto lo preparará para las nuevas tareas a las que debe responder como Canónigo en Covadonga

Salir de Guadix, de Andalucía, no es solamente dejar un espacio geográfico, con sus costumbres propias, con un trabajo iniciado y una experiencia vivida. Significa preguntarse por dónde y cómo continuar ese inefable “encuentro” que nos relatará después diciendo: “todo empezó… ”

¿UNA NUEVA PROPUESTA SOCIO-EDUCATIVA?

No, se va dibujando más completa. De Guadix a Covadonga supone que ya no hay gitanos que evangelizar. Hay otro tipo de personas, otras tareas a las que debe responder, pero siempre le queda el espacio para lo que ha sido y seguirá siendo su preocupación: el problema de la educación. Este problema, agravado por la situación política de España de los primeros años del siglo XX, suele ser tema habitual en las conversaciones entre los casi únicos habitantes de Covadonga, los canónigos de la Basílica.

Impresiona comprobar en Poveda que, ante la preocupación por las dificultades que presenta la enseñanza en la España de ese tiempo, se hace muy fuerte en él la confianza que pone en los jóvenes: “Yo soy un convencido de que los jóvenes no rechazan por principio el Evangelio. Al contrario yo tengo la experiencia, no tan lejana, de que suelen apasionarse por él, cuando detrás está la vida”.

Poveda ha pasado largos ratos de oración frente a la Virgen, pidiendo luces y modos de afrontar el problema de la laicización de la enseñanza: “Todo surgió y cristalizó mirando a la Santina”. Junto a María la Institución ha visto maravillas y ¿hasta dónde nos llevará ese amor inconmensurable de los miembros de la Institución a la Madre de Dios, a la Madre nuestra? Si no fuera así sencillamente la Institución Teresiana desaparecería, como el Padre nos lo afirmará con toda su seguridad.

Flavia Paz Velásquez, en “Proyectos Pedagógicos”, nos dice: (en Covadonga) “Aquí presiente también Poveda su vocación definitiva, temida y arrostrada de frente: entrar en el terreno de la cultura y la enseñanza pública. Empezar también él su reforma cristiana, un nuevo estilo de educador – y también de catolicismo – que se haga presente en la sociedad laica, pronunciando su acto de fe desde la cultura y la tarea educativa”.

“AL ANDAR SE HACE CAMINO”: LA “REFORMA DE SER CRISTIANA Y DE ESTILOS DE SER EDUCADORA” EN ESTAS TIERRAS.

Desde el Perú de hoy, en el que vivo desde hace muchos años…, desde la Reforma Educativa de los años 70…, también se ha hecho camino, también se ha experimentado lo que supone una nueva encarnación: Y… “el camino sigue abierto…”

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